La economía navarra ha crecido un 0’4% durante el segundo trimestre del año
El Producto Interior Bruto (PIB) ha crecido en Navarra un 0’4% durante el segundo trimestre de 2026, según los datos que ha dado a conocer el Instituto de Estadística de Navarra. Según las estimaciones preliminares del Nastat el crecimiento interanual de la economía navarra se sitúa en el 2%.
El consejero de Economía y Hacienda, José Luis Arasti, ha analizado en rueda de prensa las cifras conocidas este jueves. “Aunque el ritmo de avance se modera una décima respecto al primer trimestre, los datos que hemos conocido hoy ponen de manifiesto la capacidad de resistencia de la economía foral, que mantiene un crecimiento notable, pese al adverso contexto internacional”, ha valorado.
Arasti ha destacado cómo las economías navarra y nacional mantienen trayectorias similares, ya que el PIB nacional aumentó un 0,7% trimestral y un 2,7% interanual según las estimaciones publicadas por el INE. La eurozona, sin embargo, avanza de forma mucho más discreta, con un valor interanual del 0,7%.
El desarrollo de la economía en la Comunidad Foral está impulsado principalmente por la demanda interna y, en particular, en el consumo de los hogares, que sigue mostrando un notable dinamismo. La inversión y el sector exterior, por el contrario, dan señal de las consecuencias de la incertidumbre internacional y la volatilidad de la política comercial de Estados Unidos.
Los principales indicadores coyunturales explican la evolución del PIB navarro: en cuanto a la demanda, el consumo privado mantiene su ritmo de crecimiento, aunque de forma más moderada que en meses anteriores; la inversión, consecuencia del inestable contexto, sigue sin dar señales de recuperación; y en el sector exterior, las exportaciones de mercancías volvieron a retroceder en el mes de mayo.
Desde la óptica de la oferta, se mantiene el esquema de trimestres anteriores. Los servicios son el principal motor del crecimiento y el sector industrial y la construcción siguen dando muestras de debilidad. En lo referente al mercado laboral, el paro registrado disminuyó entre abril y mayo, pero el desempleo estimado por la Encuesta de Población Activa aumentó. Con todo, la tasa de paro se redujo un punto porcentual respecto al primer trimestre, situándose en el 8,1%.
Finalmente, en el bloque de precios, la inflación se moderaba en junio hasta el 2,7%, beneficiada por la caída del petróleo, mientras que el componente subyacente ha descendido hasta el 2,2%, su nivel más bajo desde diciembre de 2025. No obstante, el agravamiento de las tensiones en Oriente Próximo ha vuelto a disparar el precio del crudo y parece anticipar un nuevo repunte de la inflación para los próximos meses.
Un escenario internacional incierto
El Consejero Arasti también ha hecho referencia al contexto internacional actual, destacando el gran condicionante que suponen los riesgos derivados de las tensiones geopolíticas entre Estados Unidos e Irán, que han vuelto a disparar el precio del petróleo por encima de los 100 dólares.
“La volatilidad de los mercados energéticos se está trasladando a materias primas industriales clave, como el acero, el cobre o el aluminio, y a los insumos agroalimentarios, presionando las cadenas de suministro y tensionando los costes de producción de las empresas” ha dicho, “lo que pone en riesgo las previsiones actuales de inflación y compromete las perspectivas de crecimiento”.
Como contrapunto, la inteligencia artificial se presenta como un posible elemento catalizador del crecimiento económico mundial y la inversión en productos de propiedad intelectual abre una ventana de oportunidad para las ganancias en productividad.
Previsiones de futuro
“Teniendo en cuenta este complejo entorno global”, ha declarado el Consejero, “las perspectivas económicas anuncian un ritmo de crecimiento del PIB más suave durante la segunda mitad del año”. Esta evolución estaría condicionada por la progresiva moderación del consumo.
Dicha trayectoria se desmarca de los datos proyectados para el conjunto del Estado y está motivada por la reactivación del sector de la automoción prevista para 2027 con la incorporación de los nuevos modelos eléctricos, un factor que impulsaría la producción industrial y las exportaciones. Es probable que los precios, por su parte, continúen tensionados en los próximos meses, fruto de la volatilidad los costes energéticos, lo que repercutirá en la inflación hasta el primer semestre de 2027.
Con estas premisas generales e incorporando los datos del segundo trimestre conocidos este jueves, la Sección de Política Económica del Departamento de Economía y Hacienda actualizará en las próximas semanas el cuadro macroeconómico 2026-2029 que servirá de base para la elaboración de los Presupuestos Generales de Navarra de 2027.











