11/09/2026

Vicente Guillorme, toda una vida sobre dos ruedas

Biciclistas de Corella reconocerá hoy viernes, 11 de septiembre, la trayectoria de este vecino de 92 años con el premio “Una Vida en Bici”, dentro de la Semana de la Movilidad

Vicente Guillorme Fernández tiene 92 años y lleva más de ocho décadas ligado a la bicicleta. Lo que comenzó cuando era un niño, compartiendo bicicletas de alquiler con otros chavales de Corella, terminó convirtiéndose en una forma de desplazarse, trabajar, viajar y entender la vida.

Este 11 de septiembre, Biciclistas de Corella reconocerá su trayectoria con el premio “Una Vida en Bici”, dentro de las actividades organizadas con motivo de la Semana de la Movilidad.

Con motivo de este homenaje, las jóvenes Inés Saadaoui, Isabella Moya y Luna Arellano entrevistaron a Vicente, acompañado por sus hijas Merche y Fabiola y su yerno Ángel. El resultado es un recorrido por buena parte de la historia reciente de Corella contado desde el sillín de una bicicleta.

Entrevista a Vicente Guillorme Fernández

LUNA: ¿Cuándo aprendió a andar en bici?

VICENTE: Tenía diez años cuando aprendí a pedalear. Había un señor en la calle Pascual Oñate, más allá de la residencia, que alquilaba bicis por 50 céntimos la media hora y una peseta la hora completa. Muchos críos nos íbamos intercambiando las bicis cuando lográbamos ahorrar una pesetilla y así aprendí.

ISABELLA: ¿Y la bici continuó siendo siempre una parte importante de su vida?

VICENTE: Pues sí. Siendo más mozo empecé a trabajar en una granja con gallinas y otros animales que había por el molino, un poco más arriba de la guardería, la Escuela Infantil Niño Jesús. El dueño tenía una bici de llantas de madera que yo utilizaba para moverme por Corella, hacer recados, etc.

Cuando la granja dejó de funcionar, el dueño me preguntó: “¿Te quieres quedar la bici, que veo que te gusta?”. Y yo le contesté que sí, claro.

INÉS: ¿Y también de más mayor continuó andando en bici?

VICENTE: ¡Claro que sí! Cuando me casé, que tenía 26 años, mi padre me preguntó: “¿Qué quieres de regalo de bodas, una borriquilla o una bici?”. Sin dudar le contesté que prefería la bici. Y ya no paré.

Trabajé toda la vida en “la goma”, UNICA, y siempre fui en bici por la cuesta de la carretera de Alfaro. Ahora acaban de hacer un carril bici para llegar a la fábrica.

LUNA: ¿También su familia se mueve en bici?

VICENTE: Por supuesto. Mis hijas Merche y Fabiola, que aquí están, y mi yerno Ángel van siempre en bici. Mi mujer, hasta cerca de los 80, también iba por Corella en bici.

Y hasta mis hermanas, que se fueron las tres a París a servir. Una de ellas me regaló una Velosolex, que era una bici con motor, y yo iba tan pincho por toda Corella, porque no había otra como la mía. Llamaba la atención, la verdad.

En ese momento, Vicente muestra un libro de fotografías de Corella y señala un tándem para cinco ciclistas.

VICENTE: Fijaos en esta bici para cinco personas. Estos chicos se paseaban por Corella con este tándem. Me dijeron que le querían acoplar el motor de la Velosolex, pero al final no lo hicieron.

ISABELLA: ¿Continuó pedaleando cuando dejó de trabajar o ya bajó el ritmo?

VICENTE: ¡Qué va! ¿Sabes lo que me regalaron mis hijas cuando me jubilé? ¡Pues una bici! Y con ella me voy para todos los lados.

Los domingos bajo a tomar el vermú, la cando en la valla que hay enfrente del antiguo restaurante Larra y voy por el pueblo después andando. No me hace falta coger un coche para bajar al pueblo. En bici lo hago en un pispás.

INÉS: ¿Va a otros pueblos con la bici o se mueve solo por Corella?

VICENTE: Yo voy a mil sitios con la bici por Corella, pero también me gusta ir a otros pueblos. Antes iba a Cintruénigo, Fitero, incluso a Grávalos.

Ahora me muevo más por Corella, pero siempre me ha encantado la libertad que te da la bici y la posibilidad de conocer otros pueblos y lugares.

LUNA: ¿Qué ventajas tiene para usted la bicicleta?

VICENTE: La primera es que no contamina ni el aire ni el ambiente; o sea, ni humos ni ruido.

La segunda, que te ahorra dinero, porque cuesta poco comprarla, los arreglos son económicos y no necesita combustible.

La tercera, que apenas ocupa espacio en la calle, tanto en movimiento como parada.

La cuarta, que te pone en forma, porque al mover las piernas activa y mejora el cuerpo entero.

La quinta es que llegas antes a tu destino porque te lleva de puerta a puerta y no hay que buscar aparcamiento.

La sexta es que apenas genera accidentes y pacifica las calles: cuando hay bicis, los coches van más despacio y la calle es más segura.

Yo le veo muchas ventajas a la bici.

La entrevista terminó con la grabación de un vídeo en el que Vicente volvió a resumir las ventajas que, después de más de 80 años pedaleando, sigue encontrando en la bicicleta.

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