17/04/2026

Vingegaard impone su ley en Valdezcaray y agita la Vuelta 2025

Jonas Vingegaard ha vuelto a demostrar por qué su nombre figura entre los grandes favoritos de esta Vuelta a España. El ciclista danés firmó una exhibición en las rampas de Valdezcaray con un ataque demoledor a 11 kilómetros de meta que nadie fue capaz de responder. Su apuesta arriesgada se convirtió en una victoria incontestable en solitario, con la que puso en jaque la clasificación general y sacó 28 y 30 segundos, respectivamente, a Tom Pidcock y João Almeida tras las bonificaciones en meta.

El británico y el portugués intentaron organizarse en la persecución, pero el esfuerzo de Almeida terminó pasándole factura con el paso de los kilómetros. Su ritmo diésel no fue suficiente para cerrar la brecha con el doble campeón del Tour, que exprimió cada metro de la ascensión como si se tratara de una contrarreloj individual.

El gran damnificado en la jornada fue el noruego Torstein Træen, que pese a perder 1’50’’ con Vingegaard logró conservar el maillot rojo de líder. El danés se sitúa ahora a solo 37 segundos del nórdico, mientras que Almeida se queda a 1’15’’ y Pidcock a 1’35’’. La llegada a Valdezcaray, en principio no tan exigente sobre el papel, se convirtió en la primera etapa realmente decisiva de la carrera, dejando atrás a nombres como Giulio Ciccone o Egan Bernal, que cedieron 1’46’’. La nota positiva para el ciclismo español la firmó Raúl García Pierna, quinto en la etapa y con opciones serias de pelear por el maillot blanco de mejor joven.

Una fuga peleada y una etapa nerviosa

La jornada arrancó a gran velocidad desde Alfaro, con múltiples intentos de escapada que no cuajaban. Hubo que esperar más de 70 kilómetros para que se consolidara un grupo de cinco corredores: Kwiatkowski, Hessman, Ryan, Vermaerke y Slock. Sin embargo, el pelotón nunca les concedió más de tres minutos de ventaja. El Lidl-Trek, trabajando sin descanso, marcó el ritmo con la vista puesta en una victoria de Ciccone o incluso de Pedersen si la subida final no resultaba demasiado dura.

La lluvia, acompañada de viento, endureció aún más el recorrido cuando faltaban 60 kilómetros para la meta. El pelotón, que ya marchaba lanzado, apretó todavía más en esas condiciones adversas. El estadounidense Sepp Kuss, víctima de un pinchazo, tuvo que realizar un gran esfuerzo para volver a conectar con el grupo principal.

La tensión creció al llegar a Ezcaray, punto clave antes del inicio del puerto. Todos los equipos sabían que las primeras rampas de Valdezcaray podían ser decisivas y la pelea por la colocación fue feroz. Entre los damnificados, Juan Ayuso volvió a ceder pronto, confirmando que su rol en esta edición se orientará más a buscar etapas sueltas que a la general.

Un ataque sin respuesta

El guion cambió por completo cuando, a 11 kilómetros de la cima, Matteo Jorgenson lanzó un duro ataque que sirvió de preludio para la estocada definitiva de Vingegaard. El danés arrancó con fuerza y dejó clavado a Ciccone, el único que intentó seguirle inicialmente. A partir de ahí, se abrió un escenario de contrarreloj pura, con el líder del Visma Lease a Bike contra el resto de favoritos.

Almeida, sin compañeros a su lado, asumió la responsabilidad de la persecución. Solo Pidcock y Felix Gall pudieron seguir su rueda, pero el esfuerzo resultó insuficiente. La diferencia, que llegó a ser de apenas 15 segundos, fue aumentando poco a poco hasta convertirse en una ventaja ya inalcanzable en los últimos kilómetros.

Con este golpe de autoridad, Vingegaard cierra la primera semana de la Vuelta con una victoria de prestigio y una clara advertencia: la carrera ha entrado en su terreno. La segunda semana se presenta vibrante, con Træen defendiendo un liderato cada vez más amenazado y con el danés al acecho, decidido a teñir de amarillo su leyenda también en España.

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