Hoy a las 12:30 horas ha tenido lugar en los juzgados de Tudela (Navarra) el juicio por un presunto caso de maltrato animal ocurrido el 7 de noviembre de 2020, instruido desde el Penal de Pamplona. La víctima fue Lana, una gata abandonada que formaba parte de una colonia felina controlada. Según la denuncia interpuesta por Guarderío de Medio Ambiente del Gobierno de Navarra, un testigo presencial presenció cómo un hombre perseguía a la gata saliendo de su jardín con un spray sintético verde con el que presuntamente la roció.
Gracias al aviso inmediato de la testigo, el animal pudo ser localizado en poco más de media hora en el Cathotel, donde se había refugiado, y ser atendido a tiempo, evitando consecuencias fatales por la alta toxicidad de la pintura. La rápida intervención permitió salvarle la vida y documentar los hechos con pruebas testificales, mensajes y audios recogidos en el momento.
Durante estos años se ha intentado buscar una solución amistosa, proponiendo incluso una sanción mínima que no fue aceptada. Tras agotar todas las vías, hoy se ha llegado al juicio, no por ánimo de venganza ni por conflictos personales —pues la testigo no conocía al presunto autor—, sino por un firme compromiso con la justicia, la protección animal y los valores éticos de respeto y convivencia.
Desde la organización que ha apoyado el caso, se subraya que este proceso no es un ataque contra ninguna persona o familia, sino la defensa de un principio: que ningún acto de violencia, por pequeño que parezca, quede impune ni sea normalizado. “No queremos una sociedad insensible a estos hechos, porque de los actos aparentemente inocentes nacen las mayores atrocidades”, señalan.
Asimismo, se condena cualquier comentario ofensivo o fuera de lugar que haya podido surgir en redes sociales a raíz del caso. La organización recuerda que siempre ha mantenido la confidencialidad y el respeto, omitiendo incluso las iniciales del denunciado en sus publicaciones, y pide a la ciudadanía que mantenga la misma actitud durante y después del juicio.
Para la Asociación, el caso de Lana se ha convertido en un símbolo de la necesidad de seguir luchando contra el maltrato animal y de promover una convivencia basada en la empatía, la justicia y la responsabilidad. Desde la organización se agradece profundamente el apoyo emocional, moral y económico recibido durante este proceso, y se hace un llamamiento final a la cordura, la educación, la tolerancia y el respeto, independientemente del resultado judicial.











