Biciclistas de Corella reunió a 62 personas en una excursión a pie y en bici por la Sierra de Urbasa, con degustación de quesos, paisajes únicos y participación de personas mayores gracias a las yayacletas
Biciclistas de Corella organizó el domingo 17 de mayo una excursión a pie y en bicicleta por la Sierra de Urbasa, una jornada pensada para descubrir nuevos recorridos, disfrutar del paisaje y compartir una experiencia de convivencia en plena naturaleza. En esta ocasión, la actividad contó además con un elemento muy especial: la presencia de dos yayacletas, que permitieron que personas mayores participaran en el recorrido por este parque natural de extraordinaria belleza.
La convocatoria reunió a 62 participantes, que se desplazaron en un autobús completo, junto con la furgoneta de Biciclistas de Corella encargada de transportar las yayacletas, y varios coches procedentes de Olazagutía con las personas usuarias de los triciclos.
La ruta comenzó en el aparcamiento de Limitaciones y tuvo su primera parada cuatro kilómetros después, en la borda de Remiro, donde el grupo pudo degustar cinco quesos diferentes, de menor a mayor curación. La experiencia se desarrolló rodeada de ganado y de un paisaje espectacular, con rebaños de ovejas, caballos y ponis acompañando el recorrido.
Posteriormente, los participantes visitaron el Haya de Limitaciones, un árbol singular de siete brazos y porte imponente que despertó la admiración de todo el grupo. Hicieron falta ocho personas para abarcarlo, en una escena que simbolizó el carácter colectivo e intergeneracional de la jornada, con participantes desde menores de 10 y 12 años hasta personas cercanas a los 80 años que pudieron disfrutar de la actividad gracias a las yayacletas.
Tras regresar las yayacletas al punto de partida, el resto del grupo continuó a pie y en bicicleta hasta el Bosque Encantado de Artea, un enclave de aspecto mágico formado por hayas de distintas formas y tamaños, rocas, pasajes estrechos y musgo. La comida se realizó en el prado de la ermita de San Benito, junto a un dolmen.
La excursión concluyó con el descenso por la empinada cuesta del puerto de Larraona, desde donde los participantes pudieron contemplar las vistas del valle, la Sierra de Lókiz y el propio pueblo de Larraona, punto en el que el autobús recogió al grupo.
Biciclistas de Corella valoró la actividad como una preciosa jornada de naturaleza, ejercicio, degustación de producto local y buena compañía, marcada especialmente por la participación inclusiva de las yayacletas.














