Juan de Luna, al frente de una compañía de infantería instalada en la ciudad, ejecutó a finales del siglo XVI la orden de arresto contra Domingo Vallejo, alias «El Capitán», acusado de violentos asaltos y del asesinato de dos viajeros
A finales del siglo XVI, Corella quedó relacionada con la persecución de una de las cuadrillas de bandoleros más peligrosas que actuaban en los caminos de la Ribera de Navarra. El protagonista de esta historia fue Juan de Luna, un capitán de infantería que se encontraba alojado con su compañía en la ciudad cuando recibió el encargo de capturar a Domingo Vallejo, conocido por el inquietante apodo de «El Capitán».
Vallejo no era un simple ladrón ocasional. La documentación judicial lo sitúa al frente de un grupo organizado que conocía perfectamente los caminos, barrancos y escondites de las Bardenas. El territorio resultaba especialmente favorable para los salteadores: era una extensión poco poblada, atravesada por rutas comerciales y próxima a las fronteras de Castilla y Aragón, lo que permitía atacar y desaparecer con rapidez. Las propias fuentes históricas describían las Bardenas como un lugar especialmente apropiado para robos y emboscadas.
Una emboscada en el camino real
En mayo de 1590, Domingo Vallejo se encontraba acompañado por Jaime Simón, el catalán Juan de Salba, apodado «Limpia Dientes», el tudelano Miguel de Roca Mora y Pedro Mozo, vecino de Villafranca.
La cuadrilla ocupó una posición conocida como la torre de Mari Joan, situada a la vista del llamado camino de las Limas, una ruta utilizada por quienes viajaban hacia Tudela, Pamplona y otros lugares. El emplazamiento tenía numerosos barrancos y rincones ocultos desde los que los delincuentes podían vigilar el camino sin ser descubiertos.
Los bandoleros habían recibido información de que unos comerciantes moriscos habían pasado por la zona transportando cordobanes —pieles curtidas de gran valor— y otras mercancías. Suponían que, durante el viaje de regreso, llevarían consigo una importante cantidad de dinero.
Para asegurarse de conocer el momento exacto en el que pasarían, enviaron a un hombre llamado Diego Pablo hasta Valtierra con la misión de espiarlos y avisar a la cuadrilla.
Cuando los viajeros aparecieron, Domingo Vallejo se colocó una máscara de paño negro con aberturas para los ojos. Los demás también ocultaron sus rostros mediante máscaras o tiznándose la cara. Al descubrir la emboscada, los comerciantes intentaron escapar al galope y los salteadores dispararon contra ellos con sus arcabuces.
Durante la huida, los viajeros abandonaron varias caballerías con sus talegos, creyendo los ladrones que allí se encontraba el dinero. La cuadrilla se apoderó de los animales, pero tuvo que dejarlos más adelante cuando advirtió que estaba siendo perseguida y que las caballerías no podían avanzar con suficiente rapidez por los barrancos.
La terrible acusación contra la cuadrilla
La causa judicial atribuía al grupo de Domingo Vallejo otro ataque mucho más grave ocurrido en las Bardenas. Las víctimas fueron dos cordoneros, uno procedente de Sangüesa y otro identificado en la documentación como natural de «Tierra de Vascos».
Según la acusación y el testimonio recogido en el proceso, los viajeros fueron atados y sometidos a crueles tormentos para obligarlos a revelar dónde escondían su dinero. Finalmente fueron asesinados y los agresores se apoderaron de una cantidad superior a quinientos reales. La documentación menciona mutilaciones y una violencia extrema, aunque conviene recordar que estos detalles proceden de las acusaciones y declaraciones incorporadas al proceso judicial.
Uno de los testigos declaró que nadie sospechaba de otros responsables, porque en aquellos momentos no se conocía en la zona otra cuadrilla que se dedicara de manera habitual al bandolerismo. Además de Domingo Vallejo y sus compañeros, la declaración mencionaba a Pedro Vallejo, hermano del principal acusado.
La orden que llegó a un capitán instalado en Corella
La gravedad de los hechos provocó que el alcalde de Corte Ozcáriz dictara una orden de captura contra Domingo Vallejo. El encargado de ejecutarla fue Juan de Luna, capitán de infantería que se encontraba alojado con su compañía en Corella.
La fuente histórica es clara al señalar que Juan de Luna llevó a cabo la captura. Sin embargo, no proporciona detalles sobre el lugar exacto en el que fue detenido el bandolero, si hubo resistencia o qué hombres participaron directamente en la operación. Tampoco permite afirmar que Vallejo se encontrara escondido dentro de Corella.
La conexión documentada con la ciudad reside en que el militar responsable del arresto tenía en ese momento su compañía instalada en Corella. Desde allí, Juan de Luna formaba parte del dispositivo militar y judicial encargado de hacer cumplir la orden contra uno de los delincuentes más temidos de la Ribera.
Dos hombres conocidos como «el Capitán»
El episodio contiene además una curiosa coincidencia. El perseguido era conocido como Domingo Vallejo, alias «El Capitán», mientras que quien finalmente ejecutó su arresto era un verdadero capitán de infantería.
Por un lado se encontraba el apodo utilizado por el jefe de una cuadrilla que se escondía en los barrancos, vigilaba a los comerciantes y atacaba con el rostro cubierto. Por otro, Juan de Luna representaba la autoridad militar encargada de poner fin a sus actividades.
El proceso en el que aparecen estos hechos está fechado en 1592 y se conserva entre los fondos de los Tribunales Reales del Archivo General de Navarra. La historia fue estudiada posteriormente por el historiador Daniel Sánchez Aguirreolea en su obra El bandolero y la frontera. Un caso significativo: Navarra, siglos XVI-XVIII.
Más de cuatro siglos después, el caso permite recuperar una sorprendente página de la historia de Corella: la de una compañía militar alojada en la ciudad y el capitán que recibió la misión de apresar a un hombre acusado de convertir los caminos de las Bardenas en un territorio de miedo, robos y asesinatos.
Bibliografía
SÁNCHEZ AGUIRREOLEA, Daniel (2006). El bandolero y la frontera. Un caso significativo: Navarra, siglos XVI-XVIII. Madrid–Frankfurt am Main: Iberoamericana–Vervuert, pp. 296-297. En estas páginas aparecen Domingo Vallejo, alias «El Capitán», la emboscada en la torre de Mari Joan, el ataque a los comerciantes, la acusación por el asesinato de los dos cordoneros y la captura realizada por Juan de Luna, capitán de infantería alojado en Corella.
Fuente documental original:
Archivo General de Navarra, Tribunales Reales, Procesos, n.º 99398, año 1592, folios 55, 65 y 66. El proceso contiene las declaraciones relativas al asalto de 1590, la máscara utilizada por Domingo Vallejo, los homicidios atribuidos a la cuadrilla y la orden de captura ejecutada por Juan de Luna.
Bibliografía conjunta, en formato reducido
- DIAGO HERNANDO, Máximo: «Las regiones castellanas fronterizas con Navarra ante la conquista del reino en 1512», Príncipe de Viana, n.º 242, 2007, pp. 917-946.
- IDOATE IRAGUI, Florencio: «Un episodio de bandolerismo en las Bardenas», en Rincones de la historia de Navarra, tomo I, Gobierno de Navarra, 1997, pp. 288-294.
- SÁNCHEZ AGUIRREOLEA, Daniel: El bandolero y la frontera. Un caso significativo: Navarra, siglos XVI-XVIII, Iberoamericana–Vervuert, 2006.
- TÉLLEZ ALARCIA, Diego: «Alfaro vs. Corella: un frente secundario de la Expedición Franco-Navarra de 1521», Graccurris. Revista de Estudios Alfareños, n.º 32, 2021, pp. 61-83.
- Archivo General de Navarra, Tribunales Reales, Procesos n.º 31447, 1669.
- Archivo General de Navarra, Tribunales Reales, Procesos n.º 99398, 1592.
- Archivo General de Simancas, Registro General del Sello, noviembre de 1522.










