A veces, los caminos más sorprendentes se cruzan en los momentos más inesperados. Eso es precisamente lo que ocurrió en 2005, cuando una docente natural de Corella, Isabel García Arellano, vivió una experiencia internacional que, con el tiempo, cobraría un significado extraordinario: coincidió en Roma con quien hoy es el nuevo Papa de la Iglesia Católica, León XIV.
Isabel, profesora de inglés en el Colegio San Agustín de Zaragoza y por aquel entonces jefa de estudios del centro, fue seleccionada para participar en un congreso internacional de profesores agustinianos en la Casa General de los Agustinos en Roma, una institución que ha vuelto a captar la atención mediática tras la elección del nuevo pontífice. Lo que en su momento fue una cita profesional, se ha convertido ahora en un recuerdo imborrable: compartió jornadas de trabajo, comidas y encuentros informales con Robert Francis Prevost Martínez, entonces un sacerdote agustino procedente de Estados Unidos, hoy Papa León XIV.
El congreso reunió a más de un centenar de docentes procedentes de colegios agustinianos de distintos continentes. En uno de los grupos de trabajo diseñados para favorecer la comunicación entre hispanohablantes y angloparlantes, se produjo un intercambio cercano con quien, años después, alcanzaría el máximo liderazgo dentro de la Iglesia.
Más allá de la sorpresa inicial tras su elección el pasado 8 de mayo, este inesperado vínculo ha resonado con fuerza entre quienes conocen a Isabel, que conserva aún una fotografía tomada en aquellos días frente a la casa agustina de Roma, en compañía del entonces religioso y otros colegas del congreso. Una imagen que, sin duda, ha adquirido ahora una dimensión histórica y muy personal.
Este episodio, aparentemente anecdótico, se convierte así en testimonio de cómo los lazos formados en el ámbito educativo y humano pueden dejar una huella perdurable, incluso cuando el destino de sus protagonistas toma rumbos tan singulares como el del recién elegido Papa León XIV.











