La incertidumbre se ha instalado en Corella tras conocerse los últimos despidos en la planta de ZF, la multinacional alemana del sector de la automoción. En las últimas semanas, la compañía ha rescindido trece contratos en su factoría corellana, una decisión que ha generado una fuerte alarma social en una comarca ya golpeada por la falta de oportunidades laborales.
La planta de ZF en Corella, que emplea a cerca de 600 personas, es uno de los motores económicos del sur de Navarra. Los recortes también han alcanzado los centros de Alfaro y Ólvega, donde seis trabajadores en cada planta han perdido su empleo. El proceso forma parte de una reestructuración más amplia dentro del grupo, que en Navarra cuenta con más de un millar de empleados.
El pasado 12 de septiembre, sindicatos y trabajadores se concentraron frente a la fábrica bajo el lema “No a los despidos. Hoy son ellos, mañana tú”, en una movilización convocada por ELA. La protesta, respaldada por otros sindicatos como CGT, LAB, USO, CCOO y UGT, evidenció la preocupación que se respira en la Ribera.
Actualmente, la empresa y el comité negociador han iniciado un periodo formal de negociación, con nuevas reuniones previstas los días 17 y 21 de octubre, en busca de alternativas que eviten más recortes.
Pero el temor va más allá de las puertas de la fábrica. En la comarca de Corella, Cintruénigo, Fitero y Castejón, donde residen unas 25.000 personas, la situación socioeconómica es ya de las más frágiles de Navarra. Los últimos informes apuntan a que casi el 40% de la población se encuentra en riesgo de pobreza, y una de cada cuatro personas sufre pobreza severa.
Por eso, la posibilidad de nuevos despidos o de un futuro ERTE en 2026, como apuntan fuentes del sector, se percibe como una amenaza directa a la estabilidad de toda la Ribera Oeste. Según informaciones publicadas en medios económicos, la multinacional prevé reducir 7.600 empleos en su división de vehículos eléctricos hasta 2030, en el marco de una transformación industrial global.
“Sin ZF, esta zona se queda sin futuro”, lamentan trabajadores y vecinos, que reclaman al Gobierno de Navarra y al Ejecutivo central un plan urgente de reindustrialización y apoyo al empleo en la zona.
En las calles, el mensaje se repite en voz baja pero firme: “Ya basta. Aski da.” La comarca teme que la pérdida de empleo industrial acentúe la desigualdad y empuje a más familias a una situación límite.











