La Dirección General de Medio Ambiente del Gobierno de Navarra ha emitido una declaración de impacto ambiental (DIA) favorable para los proyectos de las plantas solares fotovoltaicas El Royo, La Galera y La Muga, promovidas por la empresa Ríos Renovables SL, una de las cuales se desarrollará en el término municipal de Corella.
La resolución, firmada el 1 de diciembre de 2025 por la directora general Ana Bretaña de la Torre, autoriza la ejecución de los proyectos bajo un amplio y exigente condicionado ambiental, tras un procedimiento de evaluación largo y complejo. Las tres instalaciones se ubican en un mismo entorno agrícola de la Ribera, entre los municipios de Corella y Tudela, y ocuparán en conjunto 27,94 hectáreas, mayoritariamente sobre terrenos de cultivo, principalmente viñedo.
Un proceso ambiental especialmente exigente
Aunque por sus características iniciales los proyectos podían haberse tramitado mediante una evaluación ambiental simplificada, el propio promotor solicitó someterlos a una evaluación de impacto ambiental ordinaria, el procedimiento más garantista previsto en la legislación estatal. La tramitación se inició en abril de 2024 y se ha prolongado durante más de un año, incluyendo correcciones documentales, dos periodos de información pública y la elaboración de un estudio de impacto ambiental conjunto para las tres plantas y sus infraestructuras de evacuación.
Durante este proceso se recabaron informes de numerosos organismos —como la Confederación Hidrográfica del Ebro, ADIF o la Demarcación de Carreteras del Estado— y se analizaron alegaciones presentadas tanto por empresas energéticas como por colectivos ecologistas.
Energía renovable con afecciones controladas
Las plantas contarán con más de 22.500 módulos solares, montados sobre seguidores a un eje, y evacuarán la energía generada mediante líneas eléctricas soterradas de más de 8,5 kilómetros hasta la subestación SET-La Serna (REE), una solución que reduce de forma significativa el impacto visual y paisajístico. Según el análisis técnico, el terreno presenta pendientes suaves y no requiere grandes movimientos de tierra, por lo que las afecciones sobre suelos y geomorfología se consideran compatibles.
No obstante, la propia declaración reconoce que el proyecto se ubica en una zona con elevada concentración de infraestructuras energéticas, una circunstancia especialmente sensible en el entorno de Corella y Tudela y señalada durante la tramitación por organizaciones ecologistas, que alertaron sobre los impactos acumulativos y el efecto barrera para la fauna.
Protección reforzada de la avifauna
Uno de los aspectos clave de la DIA es la protección de las aves esteparias, ya que parte de la infraestructura de evacuación atraviesa áreas críticas y discurre próxima a colonias de cernícalo primilla y a un dormidero premigratorio situado en la subestación de La Serna. Por ello, se imponen restricciones temporales estrictas a las obras, limitaciones horarias y la señalización obligatoria de vallados para evitar colisiones.
Como medida compensatoria destacada, la empresa promotora deberá gestionar durante toda la vida útil de la planta una superficie agrícola equivalente a la ocupada, preferentemente en áreas críticas próximas, destinándola a cultivos y barbechos favorables para la avifauna y libres de fitosanitarios en periodos sensibles.
Condiciones estrictas y restauración ambiental
La resolución incluye un amplio catálogo de obligaciones: integración paisajística, uso de ganadería extensiva para el control de la vegetación, prohibición de herbicidas y venenos, conservación de elementos tradicionales como montículos de piedra, restauración completa de los suelos afectados y revegetación con especies autóctonas en un plazo máximo de seis meses tras las obras. También se exige aislar elementos eléctricos peligrosos y minimizar la iluminación artificial.
Avance en la transición energética
Con esta declaración ambiental favorable, ya publicada en el Boletín Oficial de Navarra, la Comunidad Foral da un nuevo paso en sus objetivos de transición energética y reducción de emisiones, aunque el expediente vuelve a poner sobre la mesa el debate sobre la necesidad de compatibilizar el despliegue de energías renovables con la conservación del territorio y la biodiversidad, especialmente en zonas como la Ribera y el entorno de Corella, ya intensamente transformadas.
El promotor deberá ahora cumplir de forma estricta todas las condiciones impuestas para poder materializar el proyecto sobre el terreno.











