La fría noche de la última San Silvestre de Tudela volvió a tener un nombre propio: María Alduán. La atleta corellana se impuso por tercer año consecutivo en la categoría popular femenina, confirmando una trayectoria que ya no se mueve en el terreno de la promesa, sino en el de la realidad consolidada dentro del atletismo nacional.
Su victoria llegó en una edición que reunió a 3.180 participantes y que estrenó recorrido urbano, una prueba exigente en la que volvió a demostrar su capacidad para adaptarse a contextos muy distintos, desde campeonatos oficiales hasta carreras populares multitudinarias.
De un juego infantil a la alta competición
El atletismo entró pronto en la vida de María Alduán. Comenzó a correr con apenas cinco años, casi como un juego, pero con el paso del tiempo la pista se convirtió en un espacio natural. Sin atajos ni prisas, su progresión fue creciendo desde la base, sostenida por la constancia, la disciplina y una pasión poco común a edades tempranas.
El primer gran aviso llegó en categoría sub-16, cuando se proclamó campeona de España en los 1.000 metros. Aquel título no fue un punto final, sino el inicio de una trayectoria ascendente que pronto superó el ámbito local.
Resultados, récords y especialización en el medio fondo
Desde entonces, los éxitos se han ido acumulando: medallas nacionales, podios en pista cubierta y al aire libre, récords navarros y una clara especialización en las pruebas de 800 y 1.500 metros. Distancias exigentes, donde la resistencia y la velocidad deben convivir con una fuerte capacidad mental, un aspecto en el que Alduán ha mostrado una madurez impropia de su edad.
Integrada en el Ruizca Ribera Atlético, su crecimiento deportivo se ha visto acompañado por un entorno técnico que ha sabido potenciar su evolución sin acelerar procesos.
El salto a Estados Unidos
Un paso decisivo en su carrera llegó con su incorporación al atletismo universitario estadounidense. Gracias a una beca deportiva, la corellana entrena y estudia en la Tulane University, en Nueva Orleans, donde compagina su formación académica en ciencias del ejercicio con un exigente programa de alto rendimiento.
Entrenamientos de alto volumen, competiciones constantes y un entorno pensado para exprimir el máximo potencial han ampliado su horizonte deportivo y reforzado su madurez competitiva.
Volver a casa para seguir ganando
A pesar de la distancia, María mantiene un fuerte vínculo con su tierra. Cada regreso a Navarra tiene un significado especial, especialmente cuando toma la salida en pruebas como la San Silvestre de Tudela, donde ha convertido la victoria en una costumbre. Son carreras distintas, cargadas de emoción y simbolismo, que conectan su presente internacional con sus raíces más cercanas.
Una mentalidad que marca la diferencia
Quienes la conocen destacan una cualidad que no aparece en las clasificaciones: disfruta del proceso. Corre para mejorar, para aprender y para crecer. Esa mentalidad, unida a la experiencia adquirida en campeonatos nacionales e internacionales, la sitúa como una de las atletas llamadas a protagonizar el futuro del medio fondo español.
Corella puede mirar con orgullo a una deportista que todavía está escribiendo las primeras páginas de su historia. Todo indica que el nombre de María Alduán no será pasajero: ha llegado para quedarse… y para seguir cruzando metas en primera posición.











