Medio centenar de personas participaron en el encuentro organizado por Biciclistas de Corella dentro del X Fin de Semana Medioambiental, con la accesibilidad universal como principal reivindicación
Medio centenar de personas participaron este domingo en Corella en la Jornada de Movilidad y Discapacidad, una iniciativa organizada por Biciclistas de Corella y financiada por la Dirección General de Transportes y Movilidad Sostenible del Gobierno de Navarra. La actividad formó parte del X Fin de Semana Medioambiental, que incluyó también el Premio Sostenibles a Jesús Sukuntza, talleres de biodiversidad y paseos interpretativos.

La jornada reunió a representantes de ADISCO, AMIMET de Tudela y Pamplona, así como a personas procedentes de Cárcar, Cascante, Ablitas, Lesaka, Murchante y Cadreita, que se desplazaron hasta Corella para compartir experiencias, participar en paseos con las Yayacletas y disfrutar de una comida de convivencia en Villa María.
El encuentro comenzó con un café de bienvenida en el Centro Joven de Corella. Posteriormente, el director general de ADISCO, Josean Delgado, abrió el círculo de experiencias con una intervención en la que expuso algunas de las principales barreras que afrontan las personas con discapacidad en su vida cotidiana. A continuación, distintas personas participantes compartieron sus vivencias y coincidieron en una reivindicación común: la discapacidad no es el principal problema; la falta de accesibilidad sí lo es.
Durante la jornada se puso de manifiesto que la accesibilidad universal continúa siendo un derecho que no siempre se garantiza plenamente. Las personas asistentes recordaron que las barreras no son solo arquitectónicas, sino también sociales, comunicativas y tecnológicas, y que afectan de manera diferente a personas con discapacidad física, intelectual o sensorial.

Entre los testimonios destacó el de Lucas, vecino de Cadreita, que perdió la visión hace cuatro años a causa de una enfermedad relacionada con el colesterol. Desde entonces, ha desarrollado diferentes soluciones adaptadas a sus necesidades, como bastones para distintos tipos de superficies, modelos que se pliegan en caso de caída para evitar lesiones o un carrito adaptado que le permite realizar la compra de forma autónoma.
También se abordaron dificultades cotidianas como el uso de contenedores de basura no accesibles para personas en silla de ruedas, así como la falta de información sobre aplicaciones, recursos y herramientas tecnológicas pensadas para facilitar la vida de las personas con discapacidad. Las personas participantes denunciaron, además, que muchas de estas soluciones no resultan económicamente accesibles para quienes las necesitan.
Tras el círculo de experiencias, el grupo visitó el nuevo edificio de viviendas adaptadas con apoyo promovido por FADIR. Después, las Yayacletas trasladaron a numerosas personas participantes hasta La Estanca, donde se celebró una comida de convivencia en Villa María.
La jornada concluyó con un espacio informal de encuentro en torno a La Estanca, donde continuaron los paseos y las conversaciones sobre movilidad, accesibilidad e inclusión. La iniciativa permitió visibilizar los retos que todavía afrontan las personas con discapacidad y subrayó la necesidad de avanzar hacia entornos verdaderamente accesibles para toda la ciudadanía.












